Ya había pagado la propiedad del negocio y seguía queriendo más
Tener una propiedad para el negocio fue uno de mis sueños y terminó de pagarse hace años. Recordarlo me llevó a preguntarme qué busco con el siguiente reto.
Emprendimiento · 22 de octubre, 2026 · 4 min
Un día soñé con tener una propiedad donde estuviera mi negocio. La conseguimos y, hace algunos años, terminamos de pagarla. También quise tener presencia en varias ciudades y ese objetivo se ha ido cumpliendo. Son cosas que alguna vez parecían lejanas y que hoy puedo mencionar casi de pasada, mientras pienso en lo siguiente.
Eso me hizo detenerme. Después de más de veinticuatro años emprendiendo en Estados Unidos, sigo teniendo proyectos, inquietudes y ganas de ir por más. Pero quiero reconocer lo que ya ocurrió. Si cada sueño cumplido desaparece de mi atención en cuanto aparece el siguiente, termino perdiendo de vista una parte importante del camino.
Al principio solo quería una mejor vida para mi familia
Cuando decidimos irnos de México, la idea era darle una mejor calidad de vida a mi familia. Así de amplia y de subjetiva era la intención. No tenía una definición exacta de todo lo que eso iba a significar. Con el tiempo fueron apareciendo otros sueños y nuevas maneras de entender lo que buscábamos.
Desde niño me ilusionaba conocer un estadio de fútbol en Europa, acercarme a esos equipos de los que escuchaba en los programas deportivos y veía los resultados los domingos. Después llegaron objetivos relacionados con el negocio, como la propiedad y la presencia en otras ciudades. Los sueños fueron cambiando conforme avanzábamos.
Al mirar esa lista veo que hay deseos personales, familiares y de negocio. No todos se pueden explicar con una cantidad de dinero. Por eso me parece necesario volver a preguntarme qué entiendo hoy por vivir mejor. La respuesta con la que salí de México puede haber cambiado junto conmigo.
Una conversación en Portugal me hizo mirar lo que dejamos atrás
En una reunión con una familia mexicana que había migrado a Portugal hablábamos de esa experiencia. Al cambiar de país podemos entrar en una especie de burbuja y dejar de notar algunas cosas que quedaron atrás. Extrañamos a la familia, aunque eso no siempre significa que queramos volver exactamente al punto del que salimos.
También hablábamos de lo inquietos que somos. Cumplimos un objetivo y pronto queremos otro. En mi caso, esa inquietud no se explica solamente por acumular riqueza o bienes. Hay algo en tener un nuevo reto que me mantiene en movimiento. Aun así, quiero entender para qué estoy persiguiendo cada cosa.
Esa conversación me llevó a una pregunta que puedo hacerme sin negar las ganas de crecer: qué sueños ya se cumplieron y estoy tratando como si nunca hubieran importado. La propiedad que hoy parece parte normal de la operación fue, antes, algo que deseaba conseguir.
Escribir los sueños cumplidos antes de elegir el siguiente
En el episodio propongo tomar una hoja y escribir los sueños que ya se realizaron, las metas alcanzadas y los objetivos superados. Es una invitación que también me hago a mí. Quiero darles un lugar visible, porque la memoria puede estar mucho más ocupada con lo pendiente que con lo conseguido.
No hace falta convertir la hoja en un inventario de propiedades. Pueden aparecer proyectos, lugares, decisiones o experiencias que antes parecían muy lejanos. La intención es reconocer el trabajo que hubo detrás. Yo agradezco a Dios y también creo que debemos reconocer nuestro propio esfuerzo, en lugar de menospreciar lo que hemos sido capaces de hacer.
Después viene otra pregunta: para qué quiero el siguiente reto. Ganar más dinero puede ser una respuesta inicial, pero todavía me deja una conversación pendiente. Qué quiero hacer con ese dinero, qué experiencia busco o qué deseo cambiar en mi vida son preguntas que me ayudan a precisar la razón.
Un mercado grande todavía no explica mi motivo
Cuando alguien se acerca conmigo porque quiere hacer negocios en Estados Unidos, suelo preguntarle por qué. A veces la respuesta es que el mercado es grande o que piensa vender más barato. Eso describe una posibilidad comercial, pero todavía no me explica qué busca esa persona con el negocio.
Las razones pueden ser muy distintas para cada quien. Entenderlas cambia la conversación y me recuerda por qué desconfío de las fórmulas que prometen servirle a todo el mundo. Antes de hablar de un camino, quiero comprender el objetivo que la persona tiene en mente.
Yo puedo seguir queriendo crecer y, al mismo tiempo, agradecer aquella propiedad que alguna vez soñé tener. Hacer esa pausa me permite reconocer de dónde vengo y preguntar con más honestidad hacia dónde quiero ir. El siguiente objetivo merece tener una razón que yo pueda explicar.
El episodio completo
Esta nota adapta mi experiencia contada en el vlog. Puedes ver el episodio completo: https://www.youtube.com/watch?v=YmNIBjVjKfc
También puedes escuchar el episodio en audio: https://edmundotrevino.com/podcasts#vlogs-9054