Edmundo Treviño

En octubre me siento con el contador para decidir cómo cerrar el año

Antes de que lleguen las fiestas, reviso el cierre con mi contador y después planeo con mi equipo. Mi experiencia para llegar a enero con decisiones trabajadas.

Emprendimiento · 21 de octubre, 2026 · 5 min

En octubre hago una pausa para revisar cómo va el negocio. Todavía quedan semanas de operación y decisiones por tomar antes de terminar el año. Con el tiempo aprendí a aprovecharlas: primero me siento con el contador para trabajar el cierre y después con el equipo para preparar lo que sigue.

Lo cuento después de más de veinticuatro años emprendiendo en Estados Unidos. Me ha tocado ver proyectos que funcionan, otros que fracasan y etapas en las que estuvimos cerca de la quiebra. Esa experiencia me ha llevado a prestar más atención al momento en que tomo una decisión, además de a la decisión misma.

Las fiestas llegan cuando todavía hay trabajo por hacer

En noviembre aparece Thanksgiving y después se encadenan las actividades de diciembre. Es fácil que la atención se vaya hacia las vacaciones, las reuniones y los pendientes familiares. Yo también disfruto esa temporada. Precisamente por eso prefiero llegar con una parte importante del trabajo de planeación ya encaminada.

No pienso que octubre sea el último mes en que se puede trabajar. Lo considero una oportunidad para mirar el año con suficiente anticipación. Si espero hasta los últimos días de diciembre, muchas conversaciones terminarán ocurriendo con prisa. En octubre puedo revisar lo que pasó y todavía conversar sobre lo que viene.

El contador necesita conocer mis planes antes de que los ejecute

En el episodio explico que casi todas mis empresas han trabajado con el ciclo de enero a diciembre. Para mí, la revisión de octubre es una reunión de planeación. No significa que esté cambiando la fecha de cierre fiscal de las empresas. Quiero entender dónde estamos y qué decisiones merecen atención durante las semanas que faltan.

Me interesa hablar de las inversiones que estamos considerando, las compras, las ventas y los movimientos previstos. El contador necesita saber qué estoy pensando hacer para revisar las consecuencias que correspondan. Si solo le entrego los papeles después de ejecutar todo, esa conversación empieza con muchas decisiones ya tomadas.

Aquí hay una precisión importante: el año fiscal y las fechas de las obligaciones dependen del caso. El IRS explica la diferencia entre un año calendario y un año fiscal, así como las reglas para adoptarlo o cambiarlo. Revisar el cierre en octubre no permite escoger libremente otra fecha para declarar o pagar: https://www.irs.gov/businesses/small-businesses-self-employed/tax-years

Una compra necesita sentido para el negocio y revisión fiscal

En mi charla menciono inversiones y herramientas de depreciación como parte de las conversaciones de fin de año. La idea que quiero conservar es sentarme a revisarlas a tiempo. No convertiría esa lista de posibilidades en una instrucción para comprar cualquier activo ni en una promesa de que una adquisición elimina los impuestos.

El tratamiento de una inversión requiere revisar el activo, su uso, las fechas y los requisitos aplicables. La Publicación 946 del IRS explica, por ejemplo, que la depreciación comienza cuando el bien está listo y disponible para su uso específico. Una compra de diciembre no se vuelve automáticamente deducible por aparecer en una factura: https://www.irs.gov/publications/p946

Por eso prefiero que la pregunta llegue antes de comprometer el dinero. Qué necesita el negocio, cuándo lo necesita y cómo se documentará son conversaciones que quiero tener junto con la revisión fiscal. La decisión debe entenderse en el contexto de la operación, con los números y los compromisos que estamos asumiendo.

La prórroga de una declaración no mueve por sí sola el pago

También hablo en el vlog de declaraciones que se presentan con prórroga. Conviene mantener separadas esas dos cosas: para las declaraciones individuales, el IRS aclara que una extensión concede más tiempo para presentar, no más tiempo para pagar. No la trataría como una forma de financiar el negocio ni como permiso para ignorar una obligación: https://www.irs.gov/filing/get-an-extension-to-file-your-tax-return

Esa distinción refuerza la razón de reunirme con el contador. Necesito saber qué corresponde a cada empresa y a mi situación personal. La experiencia de otro empresario puede ayudarme a formular preguntas; las fechas y los efectos de mi caso tienen que revisarse con la información que realmente me corresponde.

Después del contador viene la conversación con el equipo

Una vez que tengo más claro el cierre, noviembre y diciembre también me sirven para preparar el siguiente año. Me interesa hablar con el equipo sobre lo que vamos a ejecutar, qué inversiones estamos considerando y cómo queremos crecer. No quiero que enero se consuma apenas tratando de decidir por dónde empezar.

En el episodio comparto mi intención de expandir los negocios y ponerme una meta de crecimiento más ambiciosa. Esa es una aspiración que exige preparación, no un resultado asegurado. Para acercarme a ella necesito convertir la intención en trabajo previo y revisar qué puede sostener realmente la empresa.

La invitación que hago es muy concreta: apartar tiempo para revisar el cierre antes de que el calendario nos gane. En mi caso, octubre es el momento para conversar con el contador; después viene la planeación con el equipo. Así puedo llegar al siguiente año con decisiones trabajadas y preguntas resueltas a tiempo.

El episodio completo

Esta nota adapta mi experiencia contada en el vlog. Puedes ver el episodio completo: https://www.youtube.com/watch?v=hW1vdBJb8kk

También puedes escuchar el episodio en audio: https://edmundotrevino.com/podcasts#vlogs-8971