Edmundo Treviño

Mi mayor cliente estaba en un pueblo de 8,000 habitantes

La primera venta fue a menos 35 grados, en un pueblo donde casi nadie quería visitar al cliente. Esa relación cambió mi forma de buscar mercado en Estados Unidos.

Estrategia Comercial · 19 de octubre, 2026 · 5 min

La primera venta que hice al que terminó siendo mi mayor cliente fue a menos 35 grados centígrados. Estaba en un poblado de unos 8,000 habitantes, al norte de Estados Unidos. La persona me dijo que me compraría porque nadie quería ir hasta allá.

Con los años, a ese cliente le hemos facturado varios millones de dólares. La relación también se volvió una amistad con personas de distintas áreas, incluidos gerentes y almacenistas. Si yo hubiera elegido a quién visitar solamente por el tamaño de la ciudad, difícilmente habría llegado a esa oportunidad.

A mí también me tomó tiempo entenderlo. Yo soñaba con venderle a todo Estados Unidos, con comerme el país y hacerme millonario con unos cuantos clientes. Miraba un mercado enorme y pensaba en ventas enormes. Después aprendí a valorar lo que podía construir atendiendo muy bien una parte pequeña.

El tamaño del país no es tu capacidad para atenderlo

He hablado con fabricantes que quieren entrar a Estados Unidos y multiplicar sus ventas de golpe. Conozco ese entusiasmo porque también lo tuve. Pero una cosa es imaginar pedidos mucho mayores y otra tener dinero, producción y operación para surtirlos.

Ya viví el estrés de crecer demasiado rápido. Por eso, cuando me plantean una expansión, me interesa entender cómo se va a atender. Conseguir un pedido que rebasa tu capacidad puede convertirse en un problema, aunque en la presentación se vea como un éxito.

En mi caso, pensar en un nicho me ayudó a cambiar la pregunta. Qué región, tipo de cliente o necesidad podía trabajar con fuerza. Dónde podía estar presente y ofrecer algo que tuviera sentido para el comprador. El mapa completo del país no me daba esas respuestas.

Las ciudades famosas no eran donde estaban mis mayores clientes

En el episodio cuento que mis mayores clientes de productos no estaban en Nueva York, Chicago, Los Ángeles ni en las grandes ciudades de Texas que solemos mencionar. Eso describe mi experiencia; cada negocio necesita investigar dónde está su propia demanda.

Las grandes ciudades tienen compradores y actividad. También atraen competidores que pueden tener instalaciones, equipos comerciales y recursos difíciles de igualar para quien empieza. Yo encontré oportunidades en lugares que recibían menos atención de esos vendedores.

El poblado de 8,000 habitantes es el caso que mejor lo explica. El cliente tenía una necesidad y el tamaño de su operación no se podía deducir de cuánta gente vivía alrededor. Tampoco era necesario que fuera el comprador más grande de todo el mercado para que sus compras fueran muy importantes para nosotros y para la fábrica.

Ir hasta allá fue el principio de la relación

Cuando alguien te dice que nadie quiere visitarlo, te está explicando algo sobre el servicio que recibe. En ese caso, mi disposición a ir abrió la conversación. Después hubo que trabajar la relación durante años; la primera visita no explica por sí sola todo lo que vendimos.

Por eso, cuando pienso en cómo defender ese cliente frente a la competencia, pienso también en las personas que conocemos y en el trato que hemos construido. El competidor puede ofrecer otro producto. Para reemplazar una relación así necesita entender y atender al comprador.

Tengo otro ejemplo con una distribución local en Texas: en el episodio cuento que vendemos más en un poblado a una hora y media de Houston que en la propia ciudad. Ahí hay compradores reales, aunque ese lugar no sea el primero que se le ocurre a alguien cuando piensa en hacer negocios en Estados Unidos.

Cómo buscaría mi siguiente nicho

Empezaría por el cliente que puedo atender mejor. Una región concreta, una necesidad de producto o un servicio específico ayudan a hacer la búsqueda manejable. Después preguntaría quién compra, qué necesita y cómo lo atienden hoy. Un lugar pequeño no se vuelve una oportunidad solamente porque tenga poca población.

También revisaría lo que me cuesta estar presente. En mi historia tuve que ir hasta el cliente. Si para conseguir una venta necesito viajar y después mantener entregas y atención, esos esfuerzos forman parte del negocio. Conviene entenderlos antes de prometer que vamos a cubrir una región completa.

Por último, pensaría qué puedo ofrecer además del precio. Mi caso empezó con una visita que otros evitaban y creció con una relación. Copiar únicamente la idea de buscar pueblos dejaría fuera lo que hizo valiosa esa oportunidad: encontrar un comprador y trabajar para atenderlo.

Hacerte fuerte en una parte puede cambiar tu negocio

Concentrarme no significó renunciar al crecimiento. Me permitió reconocer compradores que yo mismo podía haber pasado por alto mientras soñaba con las ciudades grandes. Una cuenta importante puede estar en una localidad pequeña y seguir siéndolo durante muchos años.

Antes de decidir que necesitas venderle a todo Estados Unidos, revisa qué cliente estás dejando sin visitar. Yo encontré al mayor de los míos en un poblado de 8,000 habitantes. Llegar hasta allá con aquel frío terminó enseñándome mucho más sobre el mercado que mirar el tamaño del país.

El episodio completo

Esta nota adapta mi experiencia del vlog. Puedes ver la conversación completa: https://www.youtube.com/watch?v=Vc8KxoC4U0k

También puedes escuchar el episodio en audio: https://edmundotrevino.com/podcasts#dia-8951