Iban a abrir otro negocio para la visa y les pedí revisar el que ya tenían
Los hermanos García estaban preparando una inversión para buscar la E-2. Durante una comida en Monterrey les propuse revisar con un abogado las operaciones que su empresa ya realizaba entre México y Estados Unidos.
Emprendimiento · 26 de octubre, 2026 · 4 min
Durante una comida en Monterrey, dos hermanos me contaron que estaban preparando una inversión para buscar una visa E-2. Ya habían hablado con una abogada y se estaban organizando para abrir una empresa. Yo llevaba muchos años haciendo negocios en Estados Unidos con una visa de inversión. Aun así, mi primera reacción fue pedirles que se detuvieran a revisar otra posibilidad.
En el episodio los llamo los hermanos García. El nombre es cambiado para proteger su privacidad; la experiencia que cuento es real. Lo que me llamó la atención fue que ellos ya tenían un negocio con operaciones entre México y Estados Unidos. Antes de comprometer dinero en una actividad adicional, yo quería que un abogado analizara ese trabajo que ya existía.
Nos conocimos antes de hablar de su inversión
A uno de los hermanos lo había conocido en un bootcamp que organicé. Durante unas cuatro semanas nos reunimos por las noches para hablar de negocios, temas migratorios, contabilidad, ventas y propiedad intelectual. Invité a especialistas y reunimos una cantidad importante de información. Económicamente fue uno de mis fracasos: lo vendí muy barato y se registró poca gente.
Con quienes sí participaron se formó una relación cercana. Nos vimos durante muchas noches y pudimos conversar sobre sus proyectos. Por eso, cuando después hablamos en Monterrey, la conversación tenía un contexto que iba más allá de preguntar cuánto pensaban invertir. Sabía que ya eran empresarios y que había una operación previa que valía la pena entender.
Abrir una empresa nueva significa asumir decisiones, gastos y trabajo. Yo conozco bien ese esfuerzo. Si la intención era crecer hacia Estados Unidos, me parecía razonable revisar primero cómo se relacionaba ese objetivo con lo que sus empresas ya hacían. La recomendación que les di fue buscar una evaluación de la E-1, la categoría de comercio.
La conversación cambió cuando miramos sus operaciones
Ellos ya prestaban servicios entre ambos países y contaban con comprobantes de esas operaciones. Había facturación y documentos que podían reunir. La pregunta dejó de girar solamente alrededor de una inversión futura: ahora había que ordenar evidencia de una actividad comercial que venía ocurriendo.
Los recomendé con un abogado y, según relato en el vlog, cambiaron el enfoque de su preparación. Frenaron el proyecto de invertir para abrir otra empresa y se concentraron en documentar su comercio. Más adelante acudieron a la entrevista y obtuvieron sus visas. Ése es el resultado que cuento de su caso; no permite anticipar el resultado de otra solicitud.
A mí me hizo pensar en mi propio inicio. Cuando arranqué mi negocio ya realizaba algunas importaciones y exportaciones. En el episodio digo que me habría gustado conocer mejor esa alternativa. No puedo volver atrás para comprobar qué habría ocurrido, pero sí puedo reconocer que durante años miré las opciones desde la experiencia de la visa que yo tenía.
La cifra del audio necesita una precisión
En la grabación menciono cien mil dólares anuales como referencia. Esa cifra no es un mínimo oficial de comercio para la E-1 ni una garantía de aprobación. La regulación evalúa un flujo continuo de intercambios y no permite sostener esta clasificación con una única operación. El texto aplicable es 8 CFR 214.2(e)(10): https://www.ecfr.gov/current/title-8/section-214.2
También importan la nacionalidad y los demás requisitos. El Departamento de Estado explica que más del 50% del comercio internacional debe producirse entre Estados Unidos y el país del tratado, y que el intercambio puede abarcar bienes, servicios y tecnología. La información oficial está aquí: https://travel.state.gov/content/travel/en/us-visas/employment/treaty-trader-investor-visa-e.html
Por eso no tomaría una factura aislada, una compra digital o una suscripción como demostración suficiente de que alguien califica. Que haya un pago entre países es una parte de los hechos que debe revisar el especialista. Mi experiencia con los García sirve para plantear una pregunta mejor, no para convertir cualquier operación en una visa.
Antes de comprometer dinero, quiero entender las opciones
Lo que más me interesa de esta historia es el orden de las decisiones. Primero entender el negocio que ya existe, reunir sus documentos y explicar el objetivo familiar y empresarial. Después comparar las alternativas con asesoría. Una inversión puede tener sentido por razones comerciales; comprometerla sin haber revisado otras posibilidades es algo que yo preferiría evitar.
No todos partimos del mismo lugar. Algunos empresarios están empezando; otros llevan años comerciando entre países y tienen evidencia que nunca habían organizado para este propósito. La historia de los hermanos García me recuerda que vale la pena contar el caso completo al profesional, incluso aquello que a nosotros nos parece rutinario. A veces la conversación cambia cuando dejamos de mirar sólo el proyecto nuevo y revisamos lo que ya construimos.
El episodio completo
Esta nota adapta la experiencia que compartí en el vlog. Puedes ver el episodio completo: https://www.youtube.com/watch?v=lvBL5ZIv1Eg
También puedes escuchar el episodio en audio: https://edmundotrevino.com/podcasts#vlogs-9669-18oct