Edmundo Treviño

Sus clientes les ofrecieron financiar el negocio antes de que se independizaran

Juanita y Petrita ya exportaban productos mexicanos y tenían distribución en Estados Unidos. Su historia empezó con clientes que confiaban en su servicio; nuestra conversación terminó en una pregunta sobre la E-1.

Emprendimiento · 27 de octubre, 2026 · 4 min

Dos empresarias me hicieron una pregunta que me gustó porque partía de un negocio que ya funcionaba: para qué necesitaban una visa de comercio si ya tenían exportaciones, clientes y distribución en Estados Unidos. En el episodio las llamo Juanita y Petrita. Antes de hablar de trámites, vale la pena detenerse en cómo habían conseguido construir esa operación.

Ellas trabajaban en una empresa exportadora. Los clientes estaban tan contentos con el servicio que les ofrecieron financiarlas si algún día decidían independizarse. Según cuento en el vlog, así arrancaron. Después de algunos años el negocio creció y, durante la pandemia, llegaron a enviar productos de manera regular a Estados Unidos.

La confianza de los clientes ya tenía valor

De esta historia me llama la atención que la oportunidad de emprender vino de las personas a las que ya atendían. Los clientes conocían su trabajo y estaban dispuestos a respaldarlas. No estaban respondiendo solamente a una idea presentada en papel: habían recibido su servicio y querían seguir contando con él.

Eso no me permite afirmar cómo se pactó aquel financiamiento, cuánto dinero recibieron o qué obligaciones asumieron. No doy esos detalles en la grabación. Lo que sí relato es que aquel ofrecimiento abrió la puerta para que formaran su propio negocio. El servicio que daban como empleadas ayudó a construir una relación que después tuvo valor para emprender.

Cuando conversamos, ellas ya exportaban productos mexicanos y contaban con una bodega de distribución desde donde los enviaban a distintas partes de Estados Unidos. Su pregunta sobre la visa era muy razonable. Si las ventas estaban ocurriendo, qué cambiaría para ellas al revisar una categoría migratoria diferente.

Yo veía la operación desde mi experiencia en Estados Unidos

Llevo más de veinticuatro años haciendo negocios en este país. En el episodio cuento lo que ha significado para mí poder estar cerca de la operación y hacer trámites para mis empresas. Desde esa experiencia les hablé de revisar la E-1, conocida como visa de comercio. Ellas ya tenían una actividad internacional que merecía analizarse con un abogado.

La pregunta que yo llevaría a esa consulta es qué actividades necesita realizar cada persona y cómo encajan con el negocio existente. Estar cerca de los clientes, atender una distribución y dirigir una operación tienen implicaciones concretas. La categoría adecuada y sus condiciones deben evaluarse según los hechos de cada caso, sin dar por hecho que cualquier viaje o actividad queda autorizado.

Tampoco convertiría mis resultados personales en una promesa. En el video relato trámites que he conseguido resolver con rapidez y ventajas que he encontrado al operar aquí. Que a mí me haya ocurrido de esa manera no asegura a otra persona el mismo plazo, acceso a crédito o resultado bancario. Lo útil es identificar qué necesita su empresa y verificar las condiciones de cada trámite.

Exportar es un punto de partida para revisar el caso

El Departamento de Estado explica que la E-1 exige nacionalidad de un país con tratado y comercio sustancial y continuo, entre otros requisitos. Más del 50% del comercio internacional correspondiente debe realizarse entre Estados Unidos y el país del tratado. El intercambio puede incluir bienes, servicios y tecnología. La explicación oficial está aquí: https://travel.state.gov/content/travel/en/us-visas/employment/treaty-trader-investor-visa-e.html

En el audio menciono cien mil dólares anuales como referencia. Esa cifra no es un mínimo oficial que permita concluir que alguien califica. La regulación contempla un flujo continuo con numerosas transacciones a lo largo del tiempo; una sola operación no basta para establecer o mantener esta clasificación. Puede consultarse en 8 CFR 214.2(e)(10): https://www.ecfr.gov/current/title-8/section-214.2

También debo precisar la parte fiscal de mi explicación: tener una E-1 no elimina las obligaciones tributarias. El IRS contempla, entre otras reglas, una prueba de presencia física para determinar residencia fiscal. Por eso no asumiría que conservar una empresa mexicana o una visa no inmigrante equivale a quedar libre de impuestos estadounidenses: https://www.irs.gov/individuals/international-taxpayers/substantial-presence-test

La siguiente pregunta tiene que servirle al negocio

En esta historia hay dos conversaciones que me interesan. Una ocurrió cuando los clientes ofrecieron respaldar a quienes les daban buen servicio. La otra llegó después, cuando las empresarias se preguntaron qué utilidad tendría revisar una visa si ya vendían a Estados Unidos. En ambas, el punto de partida fue una relación comercial real.

Mi propuesta es llevar esa operación completa a la consulta: qué se vende, entre qué países, con qué continuidad y qué quieren hacer sus dueñas. No cuento aquí una aprobación consular ni puedo anticiparla. Comparto el caso porque a veces el siguiente paso empieza por entender mejor el negocio que ya construimos y las opciones que vale la pena revisar.

El episodio completo

Puedes ver el episodio completo de esta historia: https://www.youtube.com/watch?v=kQ31d5son54

También puedes escucharlo en audio: https://edmundotrevino.com/podcasts#vlogs-9961