Edmundo Treviño

Camilo esperaba recuperar el precio de sus terrenos, pero su tiempo también tenía un costo

Un ingeniero reunió capital con sus amigos para desarrollar terrenos en Texas. Cuando estuvieron listos para vender, el mercado de su proyecto había cambiado. Nuestra conversación fue sobre el costo de seguir esperando.

Emprendimiento · 27 de octubre, 2026 · 5 min

Camilo se acercó a contarme un problema que empezó como un proyecto grande. Era un ingeniero joven del norte de México. Junto con un grupo de amigos reunió capital para invertir en bienes raíces en Estados Unidos y fue la persona elegida para venir a desarrollar la operación. La idea era preparar una extensión de tierra para una nueva colonia.

No se trataba de comprar una casa y remodelarla. Había que encontrar el terreno, conseguir permisos y trabajar en la infraestructura: agua, drenaje, electricidad y las demás instalaciones necesarias para que después se construyeran viviendas. En el episodio hablo de una inversión millonaria, pero no doy un monto exacto. El tamaño del proyecto implicaba también meses de trabajo.

Compraron con un mercado y salieron a vender con otro

Según me contó, entraron cuando los precios venían subiendo. Yo también había visto durante la pandemia lo rápido que se vendían algunas casas en la zona donde vivo. Esa experiencia explica el ambiente en el que muchos tomaron decisiones, aunque no alcanza para describir todos los mercados de Texas ni todas las propiedades.

El desarrollo tardó. Entre buscar la tierra, tramitar permisos y construir, las condiciones cambiaron. Cuando estuvieron listos para vender los terrenos, los precios de su proyecto habían caído. El dinero ya estaba comprometido y la venta que esperaban hacer se volvió mucho más difícil.

Camilo me dijo que habían decidido esperar a que el mercado se recuperara. Mientras tanto, él consiguió empleo. También me explicó que todavía tenía que cumplir requisitos para ejercer con las atribuciones profesionales que buscaba en Estados Unidos. El proyecto empresarial había quedado detenido y su vida diaria estaba tomando otro camino.

Esperar también era una decisión sobre el capital

Lo que quise poner sobre la mesa fue el costo de oportunidad. Si el dinero permanece en ese proyecto, no puede utilizarse al mismo tiempo en otro. Eso no significa que la alternativa vaya a salir mejor: significa que conviene comparar qué se está dejando pasar y qué riesgos tendría moverse.

También hay que separar los costos que efectivamente existen. Si hay deuda, importan sus pagos y condiciones. Si el capital es propio, sigue habiendo alternativas que se descartan mientras permanece inmovilizado. En el video uso un millón de dólares como ejemplo para explicar la idea; no es una confirmación de cuánto invirtió Camilo.

Yo pondría por escrito lo que cuesta mantener el proyecto y las condiciones necesarias para vender. Después revisaría distintos escenarios, incluyendo que la recuperación tarde más de lo esperado. En nuestra conversación no había una fecha segura para recuperar el precio. Mis estimaciones del episodio no deben leerse como un pronóstico confirmado del mercado.

Yo acepté una pérdida en otra inversión

Le conté una decisión que tomé con mi propio dinero. Después de vender una empresa contraté a un asesor financiero e invertí en bolsa. Tras aproximadamente un año, cuando mi inversión iba cerca de un cinco por ciento abajo, decidí vender. Me desesperaba ver el dinero ahí mientras pensaba en otro negocio que yo podía operar.

En ese momento estaba convencido de que destinarlo a ese negocio tenía más sentido para mí. Eso explica mi decisión; no demuestra un rendimiento posterior ni garantiza que siempre convenga hacer lo mismo. También pude haber esperado. Lo que cambió la comparación fue reconocer que conservar la inversión implicaba renunciar a otra posibilidad.

Por eso aclaré que no estaba diciendo que Camilo y sus socios debieran vender con pérdida. No conocía una salida que les asegurara recuperar el dinero. Mi experiencia servía para abrir la discusión: seguir esperando, vender una parte o cambiar el proyecto son alternativas que requieren números propios y acuerdos entre quienes participan.

Su objetivo personal también había cambiado

Camilo me decía que quería mantenerse en Estados Unidos y hacer negocios aquí. Ese objetivo también tenía que formar parte del análisis. Tener capital invertido en terrenos y tener una actividad que sostenga la vida que uno quiere son asuntos relacionados, pero cada uno exige decisiones y condiciones propias.

Yo empezaría por aclarar qué quieren conseguir él y sus socios, cuánto pueden esperar y qué trabajo están dispuestos a realizar. No inventaría una venta que no se había producido ni daría por hecho que una nueva actividad resolvería todos sus problemas. La conversación era precisamente sobre revisar el rumbo antes de seguir esperando por inercia.

Al final del episodio hablo de tres variables que quiero mirar juntas: costo de oportunidad, costos financieros y valor del tiempo personal. Hay proyectos que exigen tanta presencia que terminan pareciéndose a un autoempleo, aunque los llamemos inversión. La historia de Camilo me recuerda que el precio de compra es sólo una parte de la decisión. También necesito saber qué estoy comprometiendo mientras espero y para qué quiero hacerlo.

El episodio completo

Puedes ver el episodio completo de esta historia: https://www.youtube.com/watch?v=q14zg5Bx8-4

También puedes escucharlo en audio: https://edmundotrevino.com/podcasts#vlog-9992-23oct